martes, 30 de mayo de 2017

Imaginaciones mías







A menudo distraigo mi cabeza en imaginar historias placenteras. A veces no, a veces construyo verdaderos dramas que tienen que ver con mi persona y que se convierten en tragedias que me arrastran al llanto. Es tan terrible el poder de mi imaginación, me conmueve de tal manera que sufro  por mi mismo y por mis seres queridos. Siempre soy el protagonista de la tragedia y siempre veo las imágenes o desde un plano general o desde una cámara cenital. Observo a los que lloran por mi y, cuando no soy yo el muerto, veo a todos aquellos que me quieren, darme el pésame y tener pena por mi. Es curioso, esto me ha pasado desde pequeño, y a veces me ha causado una terrible angustia. Pero ahora que lo escribo me da risa y alguna vez lo he utilizado para reírme de algún personaje de los escritos ( en el fondo de mi mismo). También es verdad que muchas veces me ha parecido de un egocentrismo insoportable y me ha llevado a reprenderme.
 Casi siempre me sucede en épocas de crisis, cuando alguien querido enferma a mi alrededor o cuando mi cabeza ha tenido un ajetreo constante y necesita desahogarse, soltar tensión. Sufro tanto que cuando lo recuerdo me da risa. Supongo que en todo esto hay un fondo miedoso y egoísta. Me cuesta perder las cosas queridas y acepto mal los cambios. No he sabido entender nunca las injusticias y la sinrazón, me cuesta aceptar que existen, que forman parte de nosotros y de la vida, que las llevamos con nosotros en cada poro de la piel y que forman parte de esta convivencia imperfecta.

A veces en vez de luchar, lloro y me angustio, y eso me cabrea. Me harto de darme pena a mi mismo.

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