miércoles, 24 de junio de 2015

Correr, correr, correr.






A menudo, cuando he ido a Madrid, me he sorprendido corriendo de una parada de metro a otra sin ningún sentido, sin tener prisa. Cuando caía en ello y me preguntaba "¿A dónde vas?", me daba cuenta que me dejaba arrastrar por la innumerable cantidad de personas que por sus trabajos o por cualquier otro motivo corren para alcanzar el próximo metro que los lleve a sus destinos.

Es extraño que la inercia nos lleve a tantos sitios impensados. Ahora, que me ha dado por pensar en el tiempo (sobre todo en mi tiempo), me doy cuenta cuantas veces he corrido sin saber muy bien a donde ni con que motivo. Es evidente que he perdido mucho tiempo, también es evidente que nunca he tenido muy claro cual era el objetivo a seguir. He improvisado mucho y, no me voy a quejar, no me ha ido tan mal. Pero sí es cierto que cada vez tengo más claro a que quiero dedicar mi tiempo y dejar de correr, correr, correr... para empezar a andar, parándome a contemplar y disfrutar, así,  de mi tiempo.

martes, 2 de junio de 2015

Hartazgo

Estoy harto de la corrupción. Estoy harto de los desahucios. Estoy harto de la codicia. Estoy harto de la falta de respeto por lo público. Estoy harto del "y tú más". Estoy harto de la falta de empatía. Estoy harto de la falta de dialogo sincero. Estoy harto del 'tacticismo'. Estoy harto de la falta de esperanza. Estoy harto de la precariedad y la falta de valoración del trabajo. Estoy harto de que la codicia y la soberbia se consideren una virtud social. Estoy harto de que piensen que somos tontos. Estoy harto de la infravaloración de la cultura cuando ha sido y será lo que esencialmente nos ha dado un poco de credibilidad y prestigio. Estoy harto del cortoplacismo. Estoy harto de que no seamos capaces de crear un modelo de sociedad común. Estoy harto del egoísmo. Estoy harto de la falta de generosidad. Estoy harto de la esclavitud hipotecaria. Estoy harto del abuso de las grandes compañías y de la falta de protección del estado.  Hoy siento hartazgo y hastío; lo siento, a veces, pierdo la paciencia