domingo, 10 de mayo de 2015

Salto al vacío







Durante muchos años he pensado que, en general, la gente votaba atendiendo más a  pasiones futbolísticas que a otro tipo de intereses más racionales . Es decir uno era de un partido por pura pasión y no se podía ser de otra cosa, aunque hubiera razones suficientes para ello.

Ahora pienso diferente (uno es así de voluble). Creo, firmemente, que mucha gente no vota otra cosa por miedo. Pero no por un miedo 'guerracivilista', sino por un miedo a la nada. Los votantes no votan a otros partidos porque sería como arrojarse al precipicio, es decir, sería como saltar al vacío. Es lo único que justifica que ante tanta indignidad, falta de valores, chapuzas, actitudes caciquiles y robos, los ciudadanos sigamos votando a ciertas personas. Es imposible que nadie quiera ser cómplice de todo esto.

A no ser que seamos una sociedad con actitudes infantiles, llenos de rabia y de miedos que no quiere verse en la tesitura de tener que tomar responsabilidades y decisiones cívicas. Nos hemos acostumbrado tanto a ser una sociedad infantil y a que otros tomen las decisiones por nosotros que nos inunda el pánico si algo se rompe y tenemos que posicionarnos, nos hemos acostumbrado tanto a que nos tutelen que preferimos seguir siendo niños y dejando que los 'padres de la patria' nos sigan diciendo lo que es bueno para nosotros. No queremos tomar iniciativas, no queremos que nadie rompa nuestra calma; incluso si esto nos lleva a justificar la maldad, la falta de honradez, el robo, la chapuza, la idiotez, la falta de solidaridad, ... Siempre preferimos que nos dejen tranquilos.

Pero, a veces, uno tiene que saltar al vacío para que cambien las cosas, sin miedo. Uno tiene que poder mirar a sus hijos y decirle que las cosas se consiguen saltando y no diciendo "en el fondo todos son iguales ¿para qué te vas a complicar?". Lo siento, en la vida hay que implicarse y andar todos los días al borde del precipicio superando el miedo a las complicaciones.

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