miércoles, 27 de mayo de 2015

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Hace ya algunos días vi en televisión la campaña para la prevención de la violencia de riesgo en la adolescencia. Me pareció oportuna, importante e incluso adecuada, pero no completa.
El anuncio está centrado en enseñar a las adolescentes a detectar cuando son víctimas de está agresión y, también, a propiciar que su entorno social (sus amigas) las ayuden a denunciar y dejar cualquier relación que pueda llevarlas a ser acosadas y agredidas. Hasta aquí todo correcto, pero me parece que hay un aspecto muy importante que se olvida: el comportamiento del agresor ¿no sería más correcto señalar  lo incorrecto en la conducta del adolescente? ¿no seria más correcto propiciar la reprobación por parte de sus compañeros y compañeras de ese acoso? ¿no sería mejor intentar reconducir al agresor? Quizás así conseguiríamos cambiar su comportamiento y quitar un posible asesinato, una injustificada agresión.
Desde mi punto de vista, no sólo es importante que las adolescentes detecten si están siendo agredidas, también sería importante reconducir y mostrar lo equivocado del comportamiento en la persona que agrede y, ahí, es donde falla la campaña.

domingo, 10 de mayo de 2015

Salto al vacío







Durante muchos años he pensado que, en general, la gente votaba atendiendo más a  pasiones futbolísticas que a otro tipo de intereses más racionales . Es decir uno era de un partido por pura pasión y no se podía ser de otra cosa, aunque hubiera razones suficientes para ello.

Ahora pienso diferente (uno es así de voluble). Creo, firmemente, que mucha gente no vota otra cosa por miedo. Pero no por un miedo 'guerracivilista', sino por un miedo a la nada. Los votantes no votan a otros partidos porque sería como arrojarse al precipicio, es decir, sería como saltar al vacío. Es lo único que justifica que ante tanta indignidad, falta de valores, chapuzas, actitudes caciquiles y robos, los ciudadanos sigamos votando a ciertas personas. Es imposible que nadie quiera ser cómplice de todo esto.

A no ser que seamos una sociedad con actitudes infantiles, llenos de rabia y de miedos que no quiere verse en la tesitura de tener que tomar responsabilidades y decisiones cívicas. Nos hemos acostumbrado tanto a ser una sociedad infantil y a que otros tomen las decisiones por nosotros que nos inunda el pánico si algo se rompe y tenemos que posicionarnos, nos hemos acostumbrado tanto a que nos tutelen que preferimos seguir siendo niños y dejando que los 'padres de la patria' nos sigan diciendo lo que es bueno para nosotros. No queremos tomar iniciativas, no queremos que nadie rompa nuestra calma; incluso si esto nos lleva a justificar la maldad, la falta de honradez, el robo, la chapuza, la idiotez, la falta de solidaridad, ... Siempre preferimos que nos dejen tranquilos.

Pero, a veces, uno tiene que saltar al vacío para que cambien las cosas, sin miedo. Uno tiene que poder mirar a sus hijos y decirle que las cosas se consiguen saltando y no diciendo "en el fondo todos son iguales ¿para qué te vas a complicar?". Lo siento, en la vida hay que implicarse y andar todos los días al borde del precipicio superando el miedo a las complicaciones.