viernes, 27 de marzo de 2015

Nada que decir







A veces uno no tiene nada que decir y algo que era un placer comienza a convertirse en una tiranía insufrible.


Yo tengo tres blogs y durante un tiempo llenarlos era una actividad que me satisfacía plenamente. Comencé con EL PATRAÑUELO, un blog nacido de un ejercicio de un curso de e-learning, que fue una auténtica bomba creativa en mi cabeza, ante mí se habría un infinito número de posiblidades donde mostrar mis juegos, mis historias y mis 'rollos', con la idea de que habría gente que los leería y a la que quizá le interesase 'tamaña' relación de despropósitos.  Después, como un sólo blog se quedaba corto, decidí hacer otro, LA MÁQUINA MARAVILLOSA, aquí volcaría toda la curiosidad que sentía sobre los títeres orientales. Como no había practicamente nada en castellano sobre ellos ( y creo que sigue sin haberlo) buscaría, publicaría y compartiría toda aquella información que encontrase en papel y virtualmente. Así lo hice, sin que mi ignorancia idiomática supusiera un obstáculo (cuando la inconsciencia es una inconsciencia real, no hay vergüenza). Finalmente, como ya había encajonado tanto los otros dos blogs, no me quedaba sitio para mi opinión personal sobre el mundo, que la tengo;  así que decidí crear CUADERNO DE NOTAS DE UN TITIRITERO, que, como tuve que abandonar esa profesión, se quedó en CUADERNO DE NOTAS.
Ya debía de ser feliz, había encontrado caminos a mi afán exhibicionista y creativo, pero ¿y si me quedaba sin nada que decir? ¿y si me agobiaba tanto trabajo? ¿y si de pronto me encontraba con que no le interesaba a nadie? ¿y si no le interesaba a nadie salvo a la familia y algún amigo cariñoso? ¿y si ...?
Tanta pregunta, tanta obligación y la crisis (¡maldita crisis!) me bloqueó, me avergonzó, me deprimió y me dejó en silencio. Así he estado hasta hoy, sin nada que decir. Ahora vuelvo, no sé si para quedarme.

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