lunes, 29 de abril de 2013

Mentiras

¿Podemos vivir en un mundo lleno de mentiras? No sólo creo que sí, también pienso que tal y como está construido nuestro mundo no podríamos vivir sin ellas. Para cualquier transacción, para cualquier negocio, para cualquier relación social hacemos uso de ellas. Las necesitamos para vender una casa, un coche, una lechuga... Las necesitamos para ser educados, para ser sinceros sin ser hirientes, para relacionarnos y mantener un 'estatus' cordial. A veces incluso nos las creemos y las convertimos en nuestras verdades, unas verdades tan importantes que son para nosotros verdades absolutas, indiscutibles. Ahora bien, aunque parezca cínico (o quizás ingenuo), creo que hay unos límites; una raya muy fina que no podemos traspasar, ni cruzar ¿Por qué? Porque cuando esas mentiras tienen una transcendencia en nuestra vida y rebasan el límite de la verosimilitud, cuando esas mentiras han sido y son descubiertas, nos dejan perplejos, sorprendidos, desubicados y solos. En definitiva nos convierten en unos incrédulos llenos de desconfianza que descubren que detrás de las palabras hay dudas y sombras; nos hacen pensar que somos unos ingenuos y que nos han tomado por tontos. Y, eso, genera rabia y desasosiego.
Menos mal que nuestro cerebro, por nuestro bien, nos genera nuevas credulidades, nuevos mundos que nos ilusionan y nos hacen la vida más fácil.

viernes, 19 de abril de 2013

Propósitos

A menudo me hago muchos propósitos. Me levanto por las mañanas queriendo hacer multitud de cosas, pero el tiempo se deshace y mis propósitos se diluyen en el aire y quedan en el olvido. Me pregunto ¿Qué pasó? Nada ¿Y si no ha pasado nada como se deshizo el tiempo? No lo sé y, sin saberlo, duermo placidamente hasta que un nuevo día llegue con otros propósitos que olvidar mientras se me escapa el tiempo.

miércoles, 17 de abril de 2013

¿Que nos queda?

Cuando tu crees que ahorras y te roban tu dinero; cuando tu sabes que has pagado una casa mucho más cara de lo que vale y te la quitan porque no puedes pagar más; cuando después de muchos años te echan de tu trabajo y no sabes qué pasó; cuando los que gestionan la enseñanza de tus hijos, de tu salud, de tus impuestos,.. no sólo no te escuchan sino que te mienten por tu bien, porque tu no sabes, porque tu no entiendes, porque es mejor así, porque ellos si que saben, porque ellos jamás se equivocan, porque no tiene ninguna consecuencia para ellos, porque...; cuando ves que los que te robaron tu dinero no sólo no son responsables sino que además se les premia; cuando ves que al delincuente se le mira la cartera para imponerle su pena; cuando ves que tu voto no sirve de nada; cuando chillas porque no puedes más y te critican; cuando te sientes impotente y sólo y maltratado; cuando no entiendes nada y además nadie quiere que entiendas; cuando descubres que los valores (la honradez, la sinceridad, el cariño, la honestidad, la amistad ...)que inculcas a tus hijos los harán pobres, desgraciados y, para los que deciden, tontos; y, cuando descubres que dejas de decidir por ti y comienzas a dejarte llevar por las circunstancias ¿Qué nos queda? ¿Nada? ¡No! A algunos nos queda el dolor y la pena, a otros la esperanza y la incertidumbre de un cambio que quizás sea para mejor.


lunes, 8 de abril de 2013

No entender

Realmente vivimos tiempos convulsos, extraños, tiempos de no entender. Yo, por lo pronto, no entiendo nada. No entiendo lo que pasa a mi alrededor, no entiendo a los gobiernos, no entiendo a las instituciones, no entiendo a las empresas, no entiendo los negocios, no entiendo el mundo cultural, no entiendo mi actitud, no entiendo la actitud de mucha gente, no entiendo los escándalos, no entiendo los gritos, no entiendo la violencia económica, no entiendo la violencia de las palabras, no entiendo la violencia gratuita, no entiendo la crispación continua, no entiendo la pobreza aquí  no entiendo la pobreza allí  no entiendo el espectáculo del sufrimiento, no entiendo la vanalización de la vida, no entiendo la desesperanza, no entiendo la queja, no entiendo la precarización del optimismo, no entiendo porque hay que luchar por todo, no entiendo porque la vida es dura, no entiendo las clasificaciones, las estadísticas, las estratificaciones, las divisiones, etc. de las personas, no entiendo los contratos de los bancos, no entiendo, cuando se hunde a alguien, donde está el negocio, no entiendo a mis hijas, no entiendo a mi madre, no entiendo a mis hermanos, no entiendo, no entiendo y no entiendo, pero aún así sonrío ¿Será la risa del bobo? Me temo que sí.