lunes, 25 de marzo de 2013

sobre las elecciones italianas.

Este es un comentario tardío. Lamentablemente, por una mala costumbre, suelo anotar mis ideas en un cuaderno y si no las repaso duermen durante mucho tiempo. Está nota llevaba en el cuaderno desde que habían pasado unos días de las elecciones italianas. La hice después de dos conversaciones mantenidas con dos personas relacionadas con Italia de diferente manera. Me pareció curioso y me hizo reflexionar, pues, creo que me ayudo a entender algunas cosas en las que estaba muy equivocado.
Resulta que coincido con un padre que, como yo, tiene que esperar a su hijo después de clase de instrumento (el oboe en este caso). Como ya llevamos unos años sentándonos juntos hemos establecido cierto grado de confianza y hemos hablado de lo divino y de lo humano. Él es venezolano y está casado con una venezolana descendiente de italianos y con bastante familia en Italia. Yo le comentaba que no entendía a los italianos, no entendía como podían votar como votaban, como habían diversificado su voto y como, desde mi extrañeza, habían votado como habían votado. Él sonrío y me explicó que por un lado los italianos tiene una sabiduría política de muchos años y que, a veces, consideran que la vida de los ciudadanos va por una parte y la de los políticos por otra, es decir que cuanto menos interfieran, cuanto menos les molestan con tonterías en su vida cotidiana mejor. Por otro lado me decía que, Italia, tiene un tejido industrial lleno de pequeñas empresas que son las que sostienen la economía del país y que no iban a permitir que desde Europa, es decir Alemania, le impusieran una serie de medidas económicas que llevaran a la ruina a sus empresas y al país ¿Cómo podían hacer esto? Creando un galimatias político tan grande que diera como resultado un gobierno que no tuviera fuerza, que no tuviera la mayoría, al que no se le pudiera presionar desde Europa, es decir desde Alemania. La verdad es que me pareció razonable.
Unos días después, trabajando, comente está conversación con un compañero y pequeño empresario italiano. Me miró, sonrió y me dijo: "Europa" (es decir Alemania)" nos tiene miedo, no pueden con nosotros". Sinceramente me sorprendió y me quede pensando en una idea absurda "¿Será posible que todos se pusieran de acuerdo? ¿Será la única manera de que los dejen tranquilos? ¿Por qué no los copiamos?".