viernes, 27 de diciembre de 2013

Felicidad breve

Uno no cree en la felicidad completa, pero sí en los pequeños placeres. Además procuro dármelos. No necesito mucho, con que se den una serie de factores ya lo tengo.
Por ejemplo, a mí no me gusta conducir, no me ha gustado nunca y, desgraciadamente, lo he tenido que hacer mucho; cuando hacía teatro en la Universidad, cuando hice la 'mili', cuando trabajaba con los títeres, ahora en mi actual trabajo, ... He tenido que hacer muchos kilómetros y, casi siempre, me ha tocado conducir a mí. Pero hay algo de conducir que sí me gusta, pero tienen que darse una serie de coincidencias: un paisaje adecuado, una carretera placida, la banda sonora del momento y una buena recreación fílmica. Sí se dan todas estas coincidencias, mi imaginación vaga y el engañoso tiempo transcurre inconscientemente, haciéndome feliz un instante, un corto espacio de tiempo.

miércoles, 18 de diciembre de 2013

El bucle

A veces tiendo a pensar que muchos de mis amigos, de mis conocidos, gran parte de la prensa y la radio que oigo y yo, no estamos dispuestos a soportar por un momento más la corrupción, el engaño, la desconfianza, la falta de ética, la mentira, la mala gestión, la idiotez, la miseria, la falta de ideas, ... que exhiben esas personas que gestionan nuestro dinero.  A veces tiendo a pensar por lo leído y oído a muchas personas preparadas y con sentido común, que los ciudadanos estamos empezando a ser conscientes de nuestros derechos y de nuestros deberes. A veces tiendo a pensar que el mundo va a cambiar que todos somos solidarios, que todos somos ciudadanos respetuosos y que hablando solucionamos todo. A veces tiendo a pensar que todos compartimos las mismas ideas, los mismos sentimientos, el mismo humor. A veces tiendo a pensar que derribaremos los gobiernos injustos, crueles, mentirosos, lacayos. A veces tiendo a pensar...  y me emociono tanto que doy un golpe en la mesa, entonces se apaga 'el feibu' y vuelvo a la realidad.

martes, 29 de octubre de 2013

En defensa de la Escuela Pública

 Soy padre, tengo dos hijas que han estudiado en la escuela pública y que ahora están en institutos públicos. Yo, como escribió mi hija, creo en la enseñanza pública. Creo, porque quiero que mis hijas tengan las mismas oportunidades que cualquier otro. Creo, porque quiero que mis hijas se relacionen y aprendan a convivir con la sociedad que les rodea. Creo, porque quiero que aprendan también a resolver conflictos con los demás tengan o no tengan su misma realidad familiar, tengan o no tengan su mismo color, tengan o no tengan su misma condición económica, tengan o no tengan sus mismas creencias, tengan o no tengan sus mismas ambiciones. Es evidente que deseo que mis hijas tengan una buena preparación académica, pero, para mi, también es importante que tengan una buena formación personal, social y que sepan convivir, escuchar, respetar y aceptar a los demás como son. Para mi esta nueva ley no respeta eso, para mi como padre, esta nueva ley refleja solamente el modelo de sociedad de unos pocos o, quizás, ni eso. Es increíble que nosotros, como comunidad no hayamos sabido ponernos de acuerdo en qué modelo educativo queremos, pero quizás, y esto es lo más irritante, todo obedece a que no sabemos que modelo de sociedad queremos construir.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Estado de desconfianza.

Vivimos en un estado de lamentable desconfianza. Es así, mal que nos pese. Y no hablo de los gobiernos, ni de los poderes, ni de ningún ente abstracto e impersonal. Hablo de vosotros y de mi. Desconfiamos, desconfiamos del tendero al que le compramos la comida, desconfiamos del banquero al que le dejamos guardar nuestro dinero, desconfiamos del gasoil que ponemos en el coche, desconfiamos de los mensajes de ayuda, desconfiamos de los que me llaman para vendernos algo, desconfiamos del que toca a nuestra puerta, desconfiamos de los vecinos, desconfiamos de la mirada de la gente, desconfiamos del que tiene un rato para ayudarnos, desconfiamos de los educadores de nuestros hijos, desconfiamos de la vida. Vivimos en un estado de paranoia y de persecución, que no nos deja fiarnos de nadie. Tenemos miedo de que nos roben, de que nos agredan, de que nos engañen, de que nos hagan infelices a nosotros y a nuestras personas queridas. Somos reivindicativos pero siempre mirando a los lados. Vivimos en un estado de desconfianza, hipócrita y lleno de intereses engañosos. Lastima.

miércoles, 17 de julio de 2013

REDES 2

Aun no creyendo en la teoría expuesta en el apunte anterior (REDES), he de decir que es bastante sugestiva. Se me ocurren gran cantidad de ideas relacionadas con ella. Por ejemplo, visualicemos una enorme red, cada uno de nosotros sería uno de los nudos que unen los distintos hilos, cuando cualquier punto de esa red sufriera una tensión, inmediatamente, unos de una manera más intensa y otros de manera más leve, sufriríamos y reflejaríamos esa tensión. Es decir, si alguien sufriera un percance, una desgracia, una alegría, un suceso, inmediatamente se transmitiría a los demás, a unos con fuerza y a otros con un leve suspiro. Cualquier cosa, cualquier hecho, cualquier acto nos llegaría a todos/as de manera perceptible, a unos, e imperceptible a otros/as ¿Bonito verdad? El problema, quizás,  sea que nuestros sentidos o nuestras mente no esta preparada para escuchar esos mensajes, esos tirones de la red que nos dice cosas.

martes, 2 de julio de 2013

REDES

Mi pareja tiene una teoría: el mundo (en este caso las relaciones humanas, sobre todo las de amistad) está construido como una inmensa red. Así pues, esta inmensa red posibilita que cualquiera de nosotros tenga un amigo o conocido que conoce a otra persona que, a su vez, conoce a otra persona que, a su vez, conoce a otra persona que te conoce a ti o que, quizás, conoce a alguien que te conoce  a ti. Todo esto sin importar la distancia ni el tiempo.

Contaré algo que nos pasó que lo explica bastante bien (o no):
 Fini (mi pareja) vivió muchos años en un piso con una chica islandesa, pero originaria de una pequeña isla de Islandia donde vivirán unas 3 o 4 mil personas. Bien, pues un buen día, Fini contacta, gracias a facebook, con otra amiga, excompañera de colegio, de origen belga, que estudió unos años con ella  pero que volvió a su país y con la que, prácticamente, había perdido la relación. Tini, que así se llama su amiga belga, vino este último verano a España a casa de una hermana. Casualmente, vive cerca de nosotros. Así que decidimos quedar una noche e ir a cenar cerca de la playa. Hablamos y nos contamos  mil y una cosas y, en un momento, la conversación derivó hacia lo extrañas que nos resultan algunas costumbres de otros países y...  sale Islandia. Entonces Fini dice:                       
  • "Yo tuve una compañera de piso que era islandesa, pero que era de una pequeña isla que pertenece a Islandia". 
  • "Vestmannaeyjar", dice  la hermana de Tini.
 Todos nos miramos sorprendidos ¿Cómo podía saber el nombre de la isla? ¡Muy sencillo! Porque ella tenía, en España, una vecina islandesa que también era de esa isla y que conocía a su compañera. 
  • "El mundo es un pañuelo lleno de casualidades", pensé yo. 
  • "El mundo es una gran red donde todos estamos interrelacionados, donde todo el mundo se conoce" pensó Fini.
¿Qué piensas tú?

lunes, 29 de abril de 2013

Mentiras

¿Podemos vivir en un mundo lleno de mentiras? No sólo creo que sí, también pienso que tal y como está construido nuestro mundo no podríamos vivir sin ellas. Para cualquier transacción, para cualquier negocio, para cualquier relación social hacemos uso de ellas. Las necesitamos para vender una casa, un coche, una lechuga... Las necesitamos para ser educados, para ser sinceros sin ser hirientes, para relacionarnos y mantener un 'estatus' cordial. A veces incluso nos las creemos y las convertimos en nuestras verdades, unas verdades tan importantes que son para nosotros verdades absolutas, indiscutibles. Ahora bien, aunque parezca cínico (o quizás ingenuo), creo que hay unos límites; una raya muy fina que no podemos traspasar, ni cruzar ¿Por qué? Porque cuando esas mentiras tienen una transcendencia en nuestra vida y rebasan el límite de la verosimilitud, cuando esas mentiras han sido y son descubiertas, nos dejan perplejos, sorprendidos, desubicados y solos. En definitiva nos convierten en unos incrédulos llenos de desconfianza que descubren que detrás de las palabras hay dudas y sombras; nos hacen pensar que somos unos ingenuos y que nos han tomado por tontos. Y, eso, genera rabia y desasosiego.
Menos mal que nuestro cerebro, por nuestro bien, nos genera nuevas credulidades, nuevos mundos que nos ilusionan y nos hacen la vida más fácil.

viernes, 19 de abril de 2013

Propósitos

A menudo me hago muchos propósitos. Me levanto por las mañanas queriendo hacer multitud de cosas, pero el tiempo se deshace y mis propósitos se diluyen en el aire y quedan en el olvido. Me pregunto ¿Qué pasó? Nada ¿Y si no ha pasado nada como se deshizo el tiempo? No lo sé y, sin saberlo, duermo placidamente hasta que un nuevo día llegue con otros propósitos que olvidar mientras se me escapa el tiempo.

miércoles, 17 de abril de 2013

¿Que nos queda?

Cuando tu crees que ahorras y te roban tu dinero; cuando tu sabes que has pagado una casa mucho más cara de lo que vale y te la quitan porque no puedes pagar más; cuando después de muchos años te echan de tu trabajo y no sabes qué pasó; cuando los que gestionan la enseñanza de tus hijos, de tu salud, de tus impuestos,.. no sólo no te escuchan sino que te mienten por tu bien, porque tu no sabes, porque tu no entiendes, porque es mejor así, porque ellos si que saben, porque ellos jamás se equivocan, porque no tiene ninguna consecuencia para ellos, porque...; cuando ves que los que te robaron tu dinero no sólo no son responsables sino que además se les premia; cuando ves que al delincuente se le mira la cartera para imponerle su pena; cuando ves que tu voto no sirve de nada; cuando chillas porque no puedes más y te critican; cuando te sientes impotente y sólo y maltratado; cuando no entiendes nada y además nadie quiere que entiendas; cuando descubres que los valores (la honradez, la sinceridad, el cariño, la honestidad, la amistad ...)que inculcas a tus hijos los harán pobres, desgraciados y, para los que deciden, tontos; y, cuando descubres que dejas de decidir por ti y comienzas a dejarte llevar por las circunstancias ¿Qué nos queda? ¿Nada? ¡No! A algunos nos queda el dolor y la pena, a otros la esperanza y la incertidumbre de un cambio que quizás sea para mejor.


lunes, 8 de abril de 2013

No entender

Realmente vivimos tiempos convulsos, extraños, tiempos de no entender. Yo, por lo pronto, no entiendo nada. No entiendo lo que pasa a mi alrededor, no entiendo a los gobiernos, no entiendo a las instituciones, no entiendo a las empresas, no entiendo los negocios, no entiendo el mundo cultural, no entiendo mi actitud, no entiendo la actitud de mucha gente, no entiendo los escándalos, no entiendo los gritos, no entiendo la violencia económica, no entiendo la violencia de las palabras, no entiendo la violencia gratuita, no entiendo la crispación continua, no entiendo la pobreza aquí  no entiendo la pobreza allí  no entiendo el espectáculo del sufrimiento, no entiendo la vanalización de la vida, no entiendo la desesperanza, no entiendo la queja, no entiendo la precarización del optimismo, no entiendo porque hay que luchar por todo, no entiendo porque la vida es dura, no entiendo las clasificaciones, las estadísticas, las estratificaciones, las divisiones, etc. de las personas, no entiendo los contratos de los bancos, no entiendo, cuando se hunde a alguien, donde está el negocio, no entiendo a mis hijas, no entiendo a mi madre, no entiendo a mis hermanos, no entiendo, no entiendo y no entiendo, pero aún así sonrío ¿Será la risa del bobo? Me temo que sí.

lunes, 25 de marzo de 2013

sobre las elecciones italianas.

Este es un comentario tardío. Lamentablemente, por una mala costumbre, suelo anotar mis ideas en un cuaderno y si no las repaso duermen durante mucho tiempo. Está nota llevaba en el cuaderno desde que habían pasado unos días de las elecciones italianas. La hice después de dos conversaciones mantenidas con dos personas relacionadas con Italia de diferente manera. Me pareció curioso y me hizo reflexionar, pues, creo que me ayudo a entender algunas cosas en las que estaba muy equivocado.
Resulta que coincido con un padre que, como yo, tiene que esperar a su hijo después de clase de instrumento (el oboe en este caso). Como ya llevamos unos años sentándonos juntos hemos establecido cierto grado de confianza y hemos hablado de lo divino y de lo humano. Él es venezolano y está casado con una venezolana descendiente de italianos y con bastante familia en Italia. Yo le comentaba que no entendía a los italianos, no entendía como podían votar como votaban, como habían diversificado su voto y como, desde mi extrañeza, habían votado como habían votado. Él sonrío y me explicó que por un lado los italianos tiene una sabiduría política de muchos años y que, a veces, consideran que la vida de los ciudadanos va por una parte y la de los políticos por otra, es decir que cuanto menos interfieran, cuanto menos les molestan con tonterías en su vida cotidiana mejor. Por otro lado me decía que, Italia, tiene un tejido industrial lleno de pequeñas empresas que son las que sostienen la economía del país y que no iban a permitir que desde Europa, es decir Alemania, le impusieran una serie de medidas económicas que llevaran a la ruina a sus empresas y al país ¿Cómo podían hacer esto? Creando un galimatias político tan grande que diera como resultado un gobierno que no tuviera fuerza, que no tuviera la mayoría, al que no se le pudiera presionar desde Europa, es decir desde Alemania. La verdad es que me pareció razonable.
Unos días después, trabajando, comente está conversación con un compañero y pequeño empresario italiano. Me miró, sonrió y me dijo: "Europa" (es decir Alemania)" nos tiene miedo, no pueden con nosotros". Sinceramente me sorprendió y me quede pensando en una idea absurda "¿Será posible que todos se pusieran de acuerdo? ¿Será la única manera de que los dejen tranquilos? ¿Por qué no los copiamos?".

martes, 26 de febrero de 2013

Nota vacía

Hoy es martes 26 de febrero del 2013, un día cualquiera. Llevo casi un mes dándole vueltas a esta nota, llevo casi un mes pensando como decir algunas preguntas que me rondan la cabeza, llevo casi un mes acumulando borradores sin terminar y, por fin, hoy he decidido seguir el camino más sencillo: expresar mi duda tal cual la tengo, sin adornos. Sé que es una idea bastante simple, pero creo que mi cabeza no da para más. Hay va:

  • ¿Por qué es tan difícil dimitir de un cargo público? ¿Hay alguna fuerza oculta que lo impida? ¿El que ocupa ese cargo es imprescindible? Es decir ¿No hay nadie en su partido, en su entorno, en la comunidad, en la nación que pueda realizar su trabajo? ¿Los cargos públicos no son servidores de la ciudadanía? Si lo son ¿Están a disposición de ella? Entonces ¿Por qué nos avergüenzan?

miércoles, 2 de enero de 2013

La felicidad

La felicidad no es un concepto abstracto y eterno. Es más bien un instante, un momento, una sensación. Casi siempre rodeado de pequeños detalles ni muy caros, ni muy lujosos. La felicidad se pasa pero vuelve. Se saborea, se traga y si tienes buena memoria la recreas, entonces se vuelve melancolía y se convierte en un sentimiento triste, pero la olvidas, te repones y te sientas o caminas buscando otro momento, otro instante feliz.