viernes, 27 de marzo de 2020

Perdonen mi tristeza

Perdonen mi tristeza.


Perdonen mi tristeza. Hoy desgraciadamente he bajado la guardia y me ha dado por llorar palabras. Es mi forma de desahogo, no he encontrado una mejor. Siento un terrible dolor ante las cifras, los números negativos se han aliado con la muerte. Su impersonalidad, su falta de rostro, difuminan el sufrimiento y nos ayudan a sobrellevar la vida. Supongo que algún día habrá que ponerles cara y nombre, y entonces seremos conscientes de la magnitud de la tragedia.
Pero lo que más me sorprende y lo que más me duele, es lo terriblemente miserable que es este virus y como ataca a nuestros mayores. Parece que tuviera la intención de dejarnos sin memoria. Es cruel y nos lleva a una situación horrible. No somos conscientes de la cantidad de caras que se van con cada muerte de personas que han vivido tanto, no somos conscientes de la enormidad de historias que quedaran sin contarse, no sabemos la cantidad de seres que vivían en su memoria que inevitablemente se van con ell@s. Toda persona es un mundo, un mundo lleno de recuerdos e imágenes que desaparecen si no se han contado. Vamos a perder, vamos a perder muchas cosas, pero sobre todo un enorme archivo de memoria y de experiencia. Definitivamente, cuando miremos al cielo en la oscuridad de la noche, veremos una enormidad de estrellas que se han apagado, se las llevaron nuestr@s mayores.
Hoy me siento triste y he caído ante este llanto de palabras. Perdonad que tenga esta tristeza tan enorme y la comparta. Supongo que al igual que tenemos una hora para aplaudir a los sanitarios y a toda aquella gente que nos esta ayudando tanto, tendremos que poner una hora para llorar por tod@s aquell@s que se han ido llevádose su mundo con ell@s. Un abrazo de consuelo, lo necesito.

martes, 3 de diciembre de 2019

EL ENEMIGO. III ENCUENTRO DE DREM.



El pasado 30 de noviembre tuvimos el III Encuentro de DREM (Asociación de dramaturgos de la Región de Murcia). Este evento, que comenzó siendo una reunión de compañer@s y amig@s para  hablar de lo que escribimos y lo que nos preocupa, ha avanzado de manera relevante, y, he de decir, que este último ha sido el más interesante de los tres celebrados. La progresión cuantitativa y cualitativa de DREM es bastante significativa. Los dramaturgos, a menudo los grandes olvidados del mundo del teatro (un mundo bastante olvidado de por sí), parece que hemos sido generos@s y hemos sabido encontrar un camino conjunto que nos hace visibles y que despierta el interés de otr@s profesionales del teatro. La visibilidad, junto con la edición de los textos y la aparición de trabajos conjuntos ha desembocado en este último encuentro cerrando, por una parte, un ciclo y abriendo, por otra parte, nuevos caminos que hace tres años serían impensables para nosotr@s.
El encuentro comenzó con una interesantisima charla de Itziar Pascual sobre La mujer como dramaturga en el teatro contemporaneo español. Creo, sin temor a equivocarme, que supuso un enorme descubrimiento para muchos de nosotr@s y, sin duda, una ventana abierta llena de interrogantes. Angela Monleón, que volvía de nuevo (que vuelva siempre), nos habló de La importancia de las revistas especializadas en la dramaturgía actual. Primer Acto, la revista que dirige es, por su pasado y por su presente, la revista de referencia de cualquiera que se dedique y tenga curiosidad por esto del teatro. Lo que ha supuesto y lo que supone para la dramaturgia y para los dramaturgos es de tanta importancia que debería ser obligada mención para cualquier estudioso del mundo del teatro. Angela nos habló del cambio en la estructura de la revista y nos contó la interesentasima propuesta de este último número (por ejemplo el maravilloso texto de Tiago Rodrigues, Sopro). Cualquiera que tenga interés por el teatro debería suscribirse para leerla (os dejo aquí la dirección por si os interesa:  http://www.primeracto.com/ ). Por último, Sofia Eiroa, condujo de manera magistral la exposición y el debate del taller sobre El Enemigo. Creo que resultó muy interesante y, seguramente, será el principio de trabajos dramaturgicos prometedores.
Os dejo aquí mi reflexión sobre El Enemigo, mi propuesta para el encuentro.



                                       El miedo es el único enemigo que conozco.

El miedo, que en principio es un recurso de la prudencia, se convierte en una terrible arma contra nuestra voluntad, nuestro deseo y nuestro entendimiento. Durante años, este miedo conocido y paralizante, ha sido mi gran enemigo personal e intransferible. Cualquier decisión que conllevara un cambio llevaba un miedo bajo la solapa, cualquier paso que he dado llevaba un miedo escondido en mis zapatos, cualquier palabra dicha o escrita llevaba el miedo a molestar, cualquier año cumplido llevaba en su trayectoria un miedo a dejar de ser lo que siempre he querido ser, cualquier duda ocultaba una zozobra, un no saber, un quedarse quieto y un silencio. Los miedos personales han ido manifestándose y ocupando cada hueco de mi vida y cada momento.
Pero, no contento con esto, también he tenido miedos sociales: miedo la soledad, miedo a la marginación, miedo a las enfermedades mentales, miedo a la vejez, miedo a la perdida, miedo al sufrimiento y al dolor ajeno, miedo a ser manipulado por nuestro propio miedo, … Cualquier acción, cualquier decisión tomada siempre, antes o después, ha sido presa del miedo. Un temor paralizador, distorsionador y engañoso estaba siempre ahí susurrándome y mostrándome lo terrible que era el decidir moverse.
Solo las palabras han contribuido a luchar contra este enemigo. A veces de manera inconsciente,a veces de manera consciente. En todos mis textos para niñ@s existe un protagonista, que a modo de héroe era capaz de tomar decisiones que le conducían, de manera irreflexiva, a vivir aventuras que le daban la posibilidad de vivir un sueño o, quizás, la posibilidad de arreglar un entuerto. Así lo hicieron, Kika, Marcelo, Nina, Garbancito y Ulises* que, convertidos en títeres, fueron capaces de no sentirse, en ningún momento, incapacitados para realizar sus sueños o para arriesgar sus vidas de trapo para que la felicidad cotidiana no se viera afectada.
No ha sucedido así, en mis escasos y breves textos para adultos. No ha habido héroes aparentes, solo crueldad, soledad y rechazo. Así tiene que ser, pues en esta sociedad que vamos construyendo, el temor compartido corrompe cada una de las buenas intenciones que guardamos. El miedo convierte las ideas en relato. Nos hace buscar historias que nos hagan creer en las personas, en los seres que nos rodean; que nos hagan pensar que sus acciones no son egoístas, sordas y carentes de cualquier sentido. Necesitamos pensar e imaginar que los miedos nunca superan nuestra prudencia. Necesitamos sentirnos valientes. Y eso hago yo, experimentar valentía cada vez que consigo esconder y mostrar un miedo; escribir palabras que cuentan historias; vencer el temor a sentirme, con cada frase, vulnerable; ayudarme a pensar que soy vencedor de este enemigo que me espera todos los días y que se llama miedo.

* Tod@s son personajes de mis textos para títeres, un@s valientes.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Jueves 12 de septiembre de 2019


Es asombroso como el pesimismo puede extenderse sin ninguna barrera y sin ninguna lógica. Cada vez estoy más perplejo ante esas enormes olas que se llaman corrientes de opinión que barren como un castillo de arena lo que pensamos son ideas bien asentadas y con cimientos fuertes. Es increíble como, sin darnos cuenta, vamos estableciendo un clima de pesimismo ante lo que va ser nuestro destino político. Vemos como prácticamente estamos tod@s convencidos de que unas nuevas elecciones nos llevarán al fracaso absoluto ¿Es un fracaso que no lleguen a un acuerdo dos fuerzas políticas que deberían entenderse? Sí, sin ninguna duda. Pero me temo que esta marea nos está, no solo desviando, sino tapando lo que debería ser lo importante: cuál es el modelo de sociedad que pretendemos construir. Por lo tanto, equivocadamente o no, debemos de dejar de pensar en ell@s y en el fracaso que supone que no se pongan de acuerdo y pensar en nosotr@s y en lo que queremos mantener y cambiar de nuestra sociedad. Eso no ha cambiado ¿O sí? Desde luego para mi no y nadie me va aburrir, porque el día que me aburra y me quede en casa estaré contribuyendo a dejarle a mis hijas una herencia no deseada. Así que si hay que volver a votar, iré (una y veinte veces) y con mas fuerza si cabe.

martes, 26 de febrero de 2019

Comentarios de un perro llamado Gonzo 1


Para quien no lo sepa, soy un perro, así que si quieres dejar de leer porque no te interesan las opiniones de un perro, puedes dejar de hacerlo. No me va a molestar.
Soy adoptado. Mi familia es buena y creo que estoy bastante bien integrado, aunque a veces sospecho que mis tutores legales piensan que soy un inadaptado y algo sordo. Diremos que soy peludo, negro y con una mancha blanca en el pecho. Para aquellos amantes de las razas (racistas perrunos los llamo yo), podríamos decirles que mi madre era una cocker y mi padre un irresponsable que ni siquiera sabe que existo (sospechamos que era un caniche y ya se sabe lo estiraditos que son).  
Soy ansioso, dependiente, territorial y prudente (cobarde dirían algunos). Mis gustos culinarios son bastante laxos, me gusta todo lo que me encuentro por la calle: manzanas, bolsas, pan, bocadillos, chuches, ... En lo único que soy algo delicado es en las mierdas, que también me gustan, pero sólo las de gato y de persona. Las demás no me dicen nada. 
En general, no me gusta mucho que me perfumen, de hecho, también me gusta oler a mierda y cuando encuentro alguna que es de mi gusto, no dudo en restregarme con ella.
Soy nervioso, juguetón y me gusta ladrar, también aullo cuando pasan las ambulancias (es una manía que tengo). 
En cuanto al sexo, soy bastante activo (aunque estoy castrado), sigo sintiendo el mismo deseo de montar lo que se ponga por delante, sea perra o perro, no le hago ascos a nada. Cuando era pequeño me gustaban los galgos, pero debido a mi tamaño solo podía colgarme de sus cuartos traseros, esto me generaba una enorme frustración y les ladraba para que se agacharan y me lo pusieran fácil, pero todo el mundo sabe lo cortos y remilgados que son los galgos. 
Me gusta hacer amigos y que me huelan el culo. Yo los huelo sin ningún problema. También me gustaba que me lamieran el miembro, pero, desgraciadamente, después de castrarme me he visto privado de ese inmenso placer. 
No soy rencoroso y, prácticamente no tengo enemigos, si exceptuamos al bichón maltés de enfrente, el chow-chow del quinto y algún vecino más. Con las vecinas me llevo bien. 
Mi corta vida, tengo tres años voy para cuatro, la he pasado en un ochenta por ciento durmiendo y no me arrepiento, creo que no me he perdido nada. 
Ya me conocéis, si tenéis alguna duda, preguntadla la responderé sin tapujos, al fin y al cabo soy un perro y me importa una mierda lo que penséis. A partir de ahora daré mi opinión sobre todo lo que me parezca, si queréis la leéis y si no, pues eso, a clicar por otra parte.
¡Ah, por cierto! Soy del Atlético de Madrid y eso marca.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Algunos apuntes sobre VIDA, espectáculo de Javier Aranda.




LUGAR: Auditorio de Beniajan. Murcia.
PROGRAMADORA: Pilar Pelegrín.
ESPECTÁCULO: VIDA.
COMPAÑÍA: Compañía de Javier Aranda.
PREMIOS: Premio al mejor espectáculo de la XXXI Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca. Premio al mejor espectáculo de formato pequeño de Fetén 2018. Premio al mejor espectáculo del jurado y Drac d' Or Julieta Agustí al mejor espectáculo de la Fira de titelles de Lleida.


Ayer tuve la enorme suerte de asistir a la representación del espectáculo VIDA, de Javier Aranda. Un espectáculo de una sencillez enorme, en el que podría hablar de la enorme maestría con que utilizaba sus manos; de la magia que se establecía entre el actor y sus títeres; de la primorosa capacidad para manipular y mover sus manos; de como, desde el principio, tod@s nos dejamos engañar y aceptamos entrar en su circulo intimo y nos dejamos llevar a su mundo. Podría hablar de todo eso, pero no lo voy hacer. Porque solo quiero hablar de la hermosa historia que nos contó, una conmovedora fabula donde se habla de la vida, del amor, de la adolescencia, de los sueños, del paso del tiempo que nos hace pequeños y de esa muerte que se aleja volando y, con una sonrisa, nos deja un poso de melancolía maravilloso. 
Una enorme historia contada con una sensibilidad tan grande que mientras nos dibuja una sonrisa en los labios, deja empañados nuestros ojos. 
Huelga decir que fue una historia de títeres, unos títeres que eran sus manos,  una manos que daban vida  a un pequeño canasto de costura que hizo de escenografía. Una historia para niñ@s, una historia para adult@s, una historia para personas que piensan que la vida esta llena de ternura y risas.
La recomiendo, debería ser de visión obligada. Sólo espero que con estas palabras tan cursis no empañe un espectáculo tan autentico. Me encantó y, creo que se me nota. Gracias Pilar, por recomendármelo. Gracias Javier por hacerlo y enseñarnos que una rodilla puede ser la fuente de la vida.

jueves, 6 de julio de 2017

No me gustan las piedras






No me gustan las piedras. Ni sienten, ni padecen. Algunas se creen muy duras y, sin embargo, si las miras detenidamente y profundizas en ellas se deshacen rápidamente. Generalmente no tienen iniciativa, se dejan llevar y, siempre, para hacer daño. Te golpean sin ninguna explicación y si se la pides, te miran hieráticas, como piedras. No producen, no tienen conversación, son sedentarias y no tienen ningún afán de aventura. Eso sí, si otros influyen en ellas pueden cambiar de sitio, pero nunca por propia iniciativa.
¡Es verdad tienen algunas cualidades! Algunas tienen historia; otras luchan contra los elementos, generosamente, sin pedir nada, como una piedra, sin saber el porqué. También es cierto que hay piedras famosas: la piedra que sostiene la iglesia católica; la piedra filosofal, la piedra que mató a Goliath, la piedra en el zapato, la piedra que te enseña que tu destino es rodar y rodar ... Pero son tan secas, tan sosas, tan quietas y, a veces, tan inoportunas.

Definitivamente no me gustan las piedras, ni las personas que son como piedras. Tampoco que me de tanto el sol en la cabeza.

martes, 30 de mayo de 2017

Imaginaciones mías







A menudo distraigo mi cabeza en imaginar historias placenteras. A veces no, a veces construyo verdaderos dramas que tienen que ver con mi persona y que se convierten en tragedias que me arrastran al llanto. Es tan terrible el poder de mi imaginación, me conmueve de tal manera que sufro  por mi mismo y por mis seres queridos. Siempre soy el protagonista de la tragedia y siempre veo las imágenes o desde un plano general o desde una cámara cenital. Observo a los que lloran por mi y, cuando no soy yo el muerto, veo a todos aquellos que me quieren, darme el pésame y tener pena por mi. Es curioso, esto me ha pasado desde pequeño, y a veces me ha causado una terrible angustia. Pero ahora que lo escribo me da risa y alguna vez lo he utilizado para reírme de algún personaje de los escritos ( en el fondo de mi mismo). También es verdad que muchas veces me ha parecido de un egocentrismo insoportable y me ha llevado a reprenderme.
 Casi siempre me sucede en épocas de crisis, cuando alguien querido enferma a mi alrededor o cuando mi cabeza ha tenido un ajetreo constante y necesita desahogarse, soltar tensión. Sufro tanto que cuando lo recuerdo me da risa. Supongo que en todo esto hay un fondo miedoso y egoísta. Me cuesta perder las cosas queridas y acepto mal los cambios. No he sabido entender nunca las injusticias y la sinrazón, me cuesta aceptar que existen, que forman parte de nosotros y de la vida, que las llevamos con nosotros en cada poro de la piel y que forman parte de esta convivencia imperfecta.

A veces en vez de luchar, lloro y me angustio, y eso me cabrea. Me harto de darme pena a mi mismo.

jueves, 13 de octubre de 2016

Vacío

El vacío no existe, pero yo lo he sentido. Después de una vuelta curiosa los recuerdos no casan con la realidad vivida. Llega la evidencia de la recreación y te invade el vacío. El primer recuerdo de mi infancia está unido al olor a mar, a la luz cegadora, al viento y al polvo. Con una pelota y en una calle sin salida, corríamos entre aceras con los calcetines caídos y esos zapatos gorilas irrompibles. Esa es la nebulosa que se mezcla con los nombres que ya no sé si son reales o imaginados. Reencuentro con los lugares y las cosas que ya son diferentes, reencuentro con las caras de las que recuerdo sus risas y las aventuras en bicicleta y los interminables juegos de la plazoleta. Ahora comprendo que fui arrancado sin explicación alguna y cuando intento rememorar me invade un dolor de cicatriz antigua, mal cerrada. Caigo y solo me sostiene la luz clara, el Levante en la cara y las voces, infantiles, de mis amigos. El tiempo es agua y yo, aún lo sigo viviendo como una perdida.

jueves, 23 de junio de 2016

El eterno distraído

El eterno distraído atraviesa el portal y olvida la nota de la compra. El mundo penetra en su cabeza y construye universos paralelos. El eterno distraído divaga con tu cuerpo mientras le llenas los oídos de palabras. El eterno distraído no ve las nubes y el cielo; ve el azul, el blanco y la luz que cambia junto al viento. El eterno distraído escucha tu voz y te imagina y te acaricia con sus ojos; le hablas y él piensa, recostándose sobre el hogar de tu piel, en tu cuerpo cálido. El eterno distraído no escucha recrea; no recuerda, rememora; no se pierde, explora. El eterno distraído camina conversando consigo mismo, extrayendo miles de conclusiones erroneas que se diluyen entre el movimiento de sus manos. El eterno distraído no te ve, se soprende. El eterno distraído no acaba, termina.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Pequeños espejismos




A veces me parece que el mundo es un gran desierto. Un enorme desierto de arena fina lleno de huellas en todas las direcciones.A veces me parece que andamos sobre ese desierto sin dirección alguna. Algunos dejan huellas rectas e infinitas, otros trazan enormes círculos, los hay que andan zigzagueando continuamente y están los que construyen enormes espirales. A menudo veo sus huellas. Sé lo que fue de ellos y percibo su camino, pero nunca siento a nadie. Mi desierto está vacío y tiene un horizonte lejano que no esta al alcance de mis manos. Cuando, cansado, me siento y reflexiono, observo los pequeños espejismos que me rodean y decido, con calma, cual será el próximo que se desvanecerá entre mis manos.