jueves, 12 de septiembre de 2019

Jueves 12 de septiembre de 2019


Es asombroso como el pesimismo puede extenderse sin ninguna barrera y sin ninguna lógica. Cada vez estoy más perplejo ante esas enormes olas que se llaman corrientes de opinión que barren como un castillo de arena lo que pensamos son ideas bien asentadas y con cimientos fuertes. Es increíble como, sin darnos cuenta, vamos estableciendo un clima de pesimismo ante lo que va ser nuestro destino político. Vemos como prácticamente estamos tod@s convencidos de que unas nuevas elecciones nos llevarán al fracaso absoluto ¿Es un fracaso que no lleguen a un acuerdo dos fuerzas políticas que deberían entenderse? Sí, sin ninguna duda. Pero me temo que esta marea nos está, no solo desviando, sino tapando lo que debería ser lo importante: cuál es el modelo de sociedad que pretendemos construir. Por lo tanto, equivocadamente o no, debemos de dejar de pensar en ell@s y en el fracaso que supone que no se pongan de acuerdo y pensar en nosotr@s y en lo que queremos mantener y cambiar de nuestra sociedad. Eso no ha cambiado ¿O sí? Desde luego para mi no y nadie me va aburrir, porque el día que me aburra y me quede en casa estaré contribuyendo a dejarle a mis hijas una herencia no deseada. Así que si hay que volver a votar, iré (una y veinte veces) y con mas fuerza si cabe.

martes, 26 de febrero de 2019

Comentarios de un perro llamado Gonzo 1


Para quien no lo sepa, soy un perro, así que si quieres dejar de leer porque no te interesan las opiniones de un perro, puedes dejar de hacerlo. No me va a molestar.
Soy adoptado. Mi familia es buena y creo que estoy bastante bien integrado, aunque a veces sospecho que mis tutores legales piensan que soy un inadaptado y algo sordo. Diremos que soy peludo, negro y con una mancha blanca en el pecho. Para aquellos amantes de las razas (racistas perrunos los llamo yo), podríamos decirles que mi madre era una cocker y mi padre un irresponsable que ni siquiera sabe que existo (sospechamos que era un caniche y ya se sabe lo estiraditos que son).  
Soy ansioso, dependiente, territorial y prudente (cobarde dirían algunos). Mis gustos culinarios son bastante laxos, me gusta todo lo que me encuentro por la calle: manzanas, bolsas, pan, bocadillos, chuches, ... En lo único que soy algo delicado es en las mierdas, que también me gustan, pero sólo las de gato y de persona. Las demás no me dicen nada. 
En general, no me gusta mucho que me perfumen, de hecho, también me gusta oler a mierda y cuando encuentro alguna que es de mi gusto, no dudo en restregarme con ella.
Soy nervioso, juguetón y me gusta ladrar, también aullo cuando pasan las ambulancias (es una manía que tengo). 
En cuanto al sexo, soy bastante activo (aunque estoy castrado), sigo sintiendo el mismo deseo de montar lo que se ponga por delante, sea perra o perro, no le hago ascos a nada. Cuando era pequeño me gustaban los galgos, pero debido a mi tamaño solo podía colgarme de sus cuartos traseros, esto me generaba una enorme frustración y les ladraba para que se agacharan y me lo pusieran fácil, pero todo el mundo sabe lo cortos y remilgados que son los galgos. 
Me gusta hacer amigos y que me huelan el culo. Yo los huelo sin ningún problema. También me gustaba que me lamieran el miembro, pero, desgraciadamente, después de castrarme me he visto privado de ese inmenso placer. 
No soy rencoroso y, prácticamente no tengo enemigos, si exceptuamos al bichón maltés de enfrente, el chow-chow del quinto y algún vecino más. Con las vecinas me llevo bien. 
Mi corta vida, tengo tres años voy para cuatro, la he pasado en un ochenta por ciento durmiendo y no me arrepiento, creo que no me he perdido nada. 
Ya me conocéis, si tenéis alguna duda, preguntadla la responderé sin tapujos, al fin y al cabo soy un perro y me importa una mierda lo que penséis. A partir de ahora daré mi opinión sobre todo lo que me parezca, si queréis la leéis y si no, pues eso, a clicar por otra parte.
¡Ah, por cierto! Soy del Atlético de Madrid y eso marca.

viernes, 7 de diciembre de 2018

Algunos apuntes sobre VIDA, espectáculo de Javier Aranda.




LUGAR: Auditorio de Beniajan. Murcia.
PROGRAMADORA: Pilar Pelegrín.
ESPECTÁCULO: VIDA.
COMPAÑÍA: Compañía de Javier Aranda.
PREMIOS: Premio al mejor espectáculo de la XXXI Feria Internacional de Teatro y Danza de Huesca. Premio al mejor espectáculo de formato pequeño de Fetén 2018. Premio al mejor espectáculo del jurado y Drac d' Or Julieta Agustí al mejor espectáculo de la Fira de titelles de Lleida.


Ayer tuve la enorme suerte de asistir a la representación del espectáculo VIDA, de Javier Aranda. Un espectáculo de una sencillez enorme, en el que podría hablar de la enorme maestría con que utilizaba sus manos; de la magia que se establecía entre el actor y sus títeres; de la primorosa capacidad para manipular y mover sus manos; de como, desde el principio, tod@s nos dejamos engañar y aceptamos entrar en su circulo intimo y nos dejamos llevar a su mundo. Podría hablar de todo eso, pero no lo voy hacer. Porque solo quiero hablar de la hermosa historia que nos contó, una conmovedora fabula donde se habla de la vida, del amor, de la adolescencia, de los sueños, del paso del tiempo que nos hace pequeños y de esa muerte que se aleja volando y, con una sonrisa, nos deja un poso de melancolía maravilloso. 
Una enorme historia contada con una sensibilidad tan grande que mientras nos dibuja una sonrisa en los labios, deja empañados nuestros ojos. 
Huelga decir que fue una historia de títeres, unos títeres que eran sus manos,  una manos que daban vida  a un pequeño canasto de costura que hizo de escenografía. Una historia para niñ@s, una historia para adult@s, una historia para personas que piensan que la vida esta llena de ternura y risas.
La recomiendo, debería ser de visión obligada. Sólo espero que con estas palabras tan cursis no empañe un espectáculo tan autentico. Me encantó y, creo que se me nota. Gracias Pilar, por recomendármelo. Gracias Javier por hacerlo y enseñarnos que una rodilla puede ser la fuente de la vida.

jueves, 6 de julio de 2017

No me gustan las piedras






No me gustan las piedras. Ni sienten, ni padecen. Algunas se creen muy duras y, sin embargo, si las miras detenidamente y profundizas en ellas se deshacen rápidamente. Generalmente no tienen iniciativa, se dejan llevar y, siempre, para hacer daño. Te golpean sin ninguna explicación y si se la pides, te miran hieráticas, como piedras. No producen, no tienen conversación, son sedentarias y no tienen ningún afán de aventura. Eso sí, si otros influyen en ellas pueden cambiar de sitio, pero nunca por propia iniciativa.
¡Es verdad tienen algunas cualidades! Algunas tienen historia; otras luchan contra los elementos, generosamente, sin pedir nada, como una piedra, sin saber el porqué. También es cierto que hay piedras famosas: la piedra que sostiene la iglesia católica; la piedra filosofal, la piedra que mató a Goliath, la piedra en el zapato, la piedra que te enseña que tu destino es rodar y rodar ... Pero son tan secas, tan sosas, tan quietas y, a veces, tan inoportunas.

Definitivamente no me gustan las piedras, ni las personas que son como piedras. Tampoco que me de tanto el sol en la cabeza.

martes, 30 de mayo de 2017

Imaginaciones mías







A menudo distraigo mi cabeza en imaginar historias placenteras. A veces no, a veces construyo verdaderos dramas que tienen que ver con mi persona y que se convierten en tragedias que me arrastran al llanto. Es tan terrible el poder de mi imaginación, me conmueve de tal manera que sufro  por mi mismo y por mis seres queridos. Siempre soy el protagonista de la tragedia y siempre veo las imágenes o desde un plano general o desde una cámara cenital. Observo a los que lloran por mi y, cuando no soy yo el muerto, veo a todos aquellos que me quieren, darme el pésame y tener pena por mi. Es curioso, esto me ha pasado desde pequeño, y a veces me ha causado una terrible angustia. Pero ahora que lo escribo me da risa y alguna vez lo he utilizado para reírme de algún personaje de los escritos ( en el fondo de mi mismo). También es verdad que muchas veces me ha parecido de un egocentrismo insoportable y me ha llevado a reprenderme.
 Casi siempre me sucede en épocas de crisis, cuando alguien querido enferma a mi alrededor o cuando mi cabeza ha tenido un ajetreo constante y necesita desahogarse, soltar tensión. Sufro tanto que cuando lo recuerdo me da risa. Supongo que en todo esto hay un fondo miedoso y egoísta. Me cuesta perder las cosas queridas y acepto mal los cambios. No he sabido entender nunca las injusticias y la sinrazón, me cuesta aceptar que existen, que forman parte de nosotros y de la vida, que las llevamos con nosotros en cada poro de la piel y que forman parte de esta convivencia imperfecta.

A veces en vez de luchar, lloro y me angustio, y eso me cabrea. Me harto de darme pena a mi mismo.

jueves, 13 de octubre de 2016

Vacío

El vacío no existe, pero yo lo he sentido. Después de una vuelta curiosa los recuerdos no casan con la realidad vivida. Llega la evidencia de la recreación y te invade el vacío. El primer recuerdo de mi infancia está unido al olor a mar, a la luz cegadora, al viento y al polvo. Con una pelota y en una calle sin salida, corríamos entre aceras con los calcetines caídos y esos zapatos gorilas irrompibles. Esa es la nebulosa que se mezcla con los nombres que ya no sé si son reales o imaginados. Reencuentro con los lugares y las cosas que ya son diferentes, reencuentro con las caras de las que recuerdo sus risas y las aventuras en bicicleta y los interminables juegos de la plazoleta. Ahora comprendo que fui arrancado sin explicación alguna y cuando intento rememorar me invade un dolor de cicatriz antigua, mal cerrada. Caigo y solo me sostiene la luz clara, el Levante en la cara y las voces, infantiles, de mis amigos. El tiempo es agua y yo, aún lo sigo viviendo como una perdida.

jueves, 23 de junio de 2016

El eterno distraído

El eterno distraído atraviesa el portal y olvida la nota de la compra. El mundo penetra en su cabeza y construye universos paralelos. El eterno distraído divaga con tu cuerpo mientras le llenas los oídos de palabras. El eterno distraído no ve las nubes y el cielo; ve el azul, el blanco y la luz que cambia junto al viento. El eterno distraído escucha tu voz y te imagina y te acaricia con sus ojos; le hablas y él piensa, recostándose sobre el hogar de tu piel, en tu cuerpo cálido. El eterno distraído no escucha recrea; no recuerda, rememora; no se pierde, explora. El eterno distraído camina conversando consigo mismo, extrayendo miles de conclusiones erroneas que se diluyen entre el movimiento de sus manos. El eterno distraído no te ve, se soprende. El eterno distraído no acaba, termina.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Pequeños espejismos




A veces me parece que el mundo es un gran desierto. Un enorme desierto de arena fina lleno de huellas en todas las direcciones.A veces me parece que andamos sobre ese desierto sin dirección alguna. Algunos dejan huellas rectas e infinitas, otros trazan enormes círculos, los hay que andan zigzagueando continuamente y están los que construyen enormes espirales. A menudo veo sus huellas. Sé lo que fue de ellos y percibo su camino, pero nunca siento a nadie. Mi desierto está vacío y tiene un horizonte lejano que no esta al alcance de mis manos. Cuando, cansado, me siento y reflexiono, observo los pequeños espejismos que me rodean y decido, con calma, cual será el próximo que se desvanecerá entre mis manos.

miércoles, 24 de junio de 2015

Correr, correr, correr.






A menudo, cuando he ido a Madrid, me he sorprendido corriendo de una parada de metro a otra sin ningún sentido, sin tener prisa. Cuando caía en ello y me preguntaba "¿A dónde vas?", me daba cuenta que me dejaba arrastrar por la innumerable cantidad de personas que por sus trabajos o por cualquier otro motivo corren para alcanzar el próximo metro que los lleve a sus destinos.

Es extraño que la inercia nos lleve a tantos sitios impensados. Ahora, que me ha dado por pensar en el tiempo (sobre todo en mi tiempo), me doy cuenta cuantas veces he corrido sin saber muy bien a donde ni con que motivo. Es evidente que he perdido mucho tiempo, también es evidente que nunca he tenido muy claro cual era el objetivo a seguir. He improvisado mucho y, no me voy a quejar, no me ha ido tan mal. Pero sí es cierto que cada vez tengo más claro a que quiero dedicar mi tiempo y dejar de correr, correr, correr... para empezar a andar, parándome a contemplar y disfrutar, así,  de mi tiempo.

martes, 2 de junio de 2015

Hartazgo

Estoy harto de la corrupción. Estoy harto de los desahucios. Estoy harto de la codicia. Estoy harto de la falta de respeto por lo público. Estoy harto del "y tú más". Estoy harto de la falta de empatía. Estoy harto de la falta de dialogo sincero. Estoy harto del 'tacticismo'. Estoy harto de la falta de esperanza. Estoy harto de la precariedad y la falta de valoración del trabajo. Estoy harto de que la codicia y la soberbia se consideren una virtud social. Estoy harto de que piensen que somos tontos. Estoy harto de la infravaloración de la cultura cuando ha sido y será lo que esencialmente nos ha dado un poco de credibilidad y prestigio. Estoy harto del cortoplacismo. Estoy harto de que no seamos capaces de crear un modelo de sociedad común. Estoy harto del egoísmo. Estoy harto de la falta de generosidad. Estoy harto de la esclavitud hipotecaria. Estoy harto del abuso de las grandes compañías y de la falta de protección del estado.  Hoy siento hartazgo y hastío; lo siento, a veces, pierdo la paciencia